¿Qué es el trauma?
El trauma ocurre cuando nuestro sentido innato de seguridad personal es vulnerado o erradicado, como sucede en casos de secuestro o acecho (stalking). Para nuestra clientela, el trauma a menudo deriva de experiencias únicas como la fama repentina, el escrutinio público, el chantaje o un temor constante por la integridad física. Aunque el trauma se manifiesta de forma distinta en cada individuo, típicamente invoca un estado de pánico y estrés inmenso que desborda nuestro sistema nervioso. Como resultado, nuestro mecanismo de ‘lucha o huida’ permanece activado mucho después de que el evento ha concluido.
A medida que pasa el tiempo y tratamos de adaptarnos, nuestro sentido de seguridad es reemplazado por un estado constante de temor. En ocasiones, estos sentimientos son tan abrumadores que pueden resultar en un ‘apagado’ del mundo emocional del individuo. Cuando esto sucede, la persona puede sentirse anestesiada y desconectada de sí misma y de los demás. Esto prepara el escenario para condiciones como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la depresión, la ansiedad o el abuso de sustancias. Según diversos estudios, el trauma también puede desencadenar problemas endocrinos e inmunológicos, tales como enfermedades autoinmunes crónicas, infartos, diabetes, accidentes cerebrovasculares e incluso ciertos tipos de cáncer.


