¿Qué es el burnout?
Una persona llega al estado de ‘burnout’ o agotamiento extremo tras someterse a un estrés constante y prolongado, lo que deriva en un colapso total de sus facultades físicas, mentales y emocionales. El burnout debilita el sistema inmunológico, altera los ciclos del sueño y puede inducir sentimientos de indefensión, desapego y desilusión. Sin la intervención adecuada, este cuadro puede evolucionar hacia patologías graves como hipertensión, infartos, trastornos por abuso de sustancias, ansiedad o depresión.
El desempeño en entornos de alta presión, la percepción de falta de control sobre el entorno laboral, la carencia de tiempo para los vínculos personales y el exceso de responsabilidades son factores que catalizan este estado. Esto hace que los perfiles de alto rendimiento, empresarios, ejecutivos y figuras públicas sean particularmente vulnerables. Asimismo, ciertos rasgos de la personalidad ‘Tipo A’ —como el perfeccionismo, una perspectiva pesimista, la necesidad de control, la ambición incesante y una autoestima frágil— actúan como factores de riesgo determinantes en el desarrollo de esta patología.


